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FILOSOFÍA POLÍTICA Y DERECHO5: CACIQUE. Un cacique ( del idioma taíno), equivalente del curaca (quechua: kuraka )? o lonco (mapudungun: longko, ’cabeza’ )? era el nombre dado al jefe de una comunidad amerindia en América Central, América del Sur y el Caribe. Ejercía su mando sobre un territorio denominado "cacicazgo".

Cacique

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Para los peces llamados «caciques», véase Congiopodidae.

Un cacique ( del idioma taíno), equivalente del curaca (quechua: kuraka )? o lonco (mapudungun: longko, ’cabeza’ )? era el nombre dado al jefe de una comunidad amerindia en América Central, América del Sur y el Caribe. Ejercía su mando sobre un territorio denominado "cacicazgo".

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[editar] Una palabra polémica

El término cacique, palabra de etimología taína (parcialidad de la etnia arawak) significa: "El Señor responsable o autoridad de los hombres". Su desglosado en ideogramas monosilabicos la describe así: Ka-Chi-Ka con el uso repetido del monosílabo "Ka" de gran impotencia para las lenguas Taino-Caribes que significa indistintamente: Hombre como, Género humano o Señor como, Dignidad, su uso prehispánico no distinguía género y se aplicaba a los dos sexos ejemplo de esto es la Cacica de Tamana, Gaitana. Explicación que confirma Simon en sus relatos en territorios Pijao

... diciéndoles como el Chi-ka (zipa que quiere decir en su lengua la suprema cabeza) les enviaba e convidar con la paz...
Fray Pedro Simon

Pasó a ser un concepto aplicado por los españoles a ciertas personalidades de las culturas originarias centroamericanas, sudamericanas y caribeñas, con este término se referían a las personas que tenían poder. En las comunidades prehispanicas taino-caribes en Colombia el cacicazgo era una forma de gobierno sustentado en clanes familiares que permitía a estas tribus americanas conformar federaciones o alianzas entre los distintos clanes, ejemplo de esto fue la federación Pijao que enfrentó las tropas conquistadoras españolas por casi un siglo. Estas formas de gobierno impedían por autorregulación la formación de imperios manteniendo la estabilidad e independencia entre estos pueblos federados. El linaje de estos clanes familiares incluía varias generaciones por periodos hasta de 1.000 años. Son mencionando por Antonio de Herrera así:

...los señores de estas provincias no tenían tributo, sino el servicio personal; y por esto les labraban sus casas y sementeras, aunque por regalo les daban [los cacicas] de comer y de beber; y así, los señores ni tenían nada de los vasallos ni les faltaba nada…
Antonio de Herrera pg. 69

Los españoles, al conocerla en esos pueblos, la emplearon equívocamente para los hombres que tenían mayor poder económico (animales, áreas de cultivo, etc.) y más esposas. El equívoco persiste entre los no especialistas, ya que muchos llaman cacique a los soberanos (absolutos) de imperios (aztecas, quechuas, taínos, etc.) del mismo modo que a los jefes o líderes de pequeñas poblaciones consideradas ’sin Estado’, como por ejemplo los nambikuara. Es así que vulgarmente se llama "cacique" a los curacas del Antiguo Perú, a los toki, longko y ülmen de los mapuche, los ruvichá de los guaraníes, etc. Existe una obvia razón pragmática para tal tipo de generalización y reduccionismo apelando a la palabra "cacique", sin embargo el que desee entender más de lo real de cada etnia. (ni que decir del sociólogo y el antropólogo) debe tener cautela con tal uso indiscriminado de la palabra "cacique".

Algunos historiadores como Charles C. Mann en su obra 1491: New Revelations of the Americas Before Columbus (2005) han objetado el uso del término cacique en lugar de rey para referirse a los monarcas indígenas americanos, aunque sí se utilice para denominar a los caudillos de los llamados pueblos bárbaros de la Historia europea (por ejemplo reyes de los hunos, los francos, etc.). Cacique era una voz taína que no utilizaban los indígenas del resto de las Américas y los españoles la generalizaron, aunque era como si a los reyes de Castilla se les llamase sultanes, khanes o, para el caso, caciques Fernando e Isabel. Sin embargo, todavía hoy el término rey se usa en castellano para todos los monarcas de todos los tiempos y lugares, excepto los de la America indígena, casi siempre catalogados como caciques..

[editar] Relación de los españoles con los caciques

No deja de ser revelador el hecho de que la utilización de la palabra cacique fue activamente promovida por la monarquía española. Una real cédula del 26 de febrero de 1538 insistía en que cualquier autoridad indígena fuera solo llamada "cacique", igualando por esta formula desde los más humildes capitanejos de bandas poco numerosas hasta los reyes y nobles de los extintos imperios prehispánicos. Se ponía en este documento especial cuidado en prohibir el tratamiento de "señor", que en castellano podía implicar una autoridad efectiva y un trato reverencial, insistiendo al respecto que:

"...así convenía a nuestro servicio y preeminencia Real y mandamos a los virreyes y Audiencias que no lo consientan ni permitan y solamente pueden llamarse caciques y principales".
Real Cédula de 1538[1]

Porque, pese a que gran cantidad de caciques fueron ejecutados al fragor de la Conquista, la institución del cacicazgo, en sus variadas manifestaciones étnicas, sobrevivió durante los siglos coloniales. Y, de hecho, aun subsiste en la actualidad, siendo más usada sin embargo la expresión líder.

Pero la figura del cacique no siempre resultaba comprensible para los europeos. Su autoridad era muy relativa en la tradición cultural de algunas etnias. Sus decisiones no eran del todo vinculantes y su autoridad estaba finalmente supeditada a la voluntad de las asambleas indígenas.

"... muchas naciones y gentes de indios no sufren reyes ni señores absolutos, sino viven en behetría (...) comunidades, donde se gobiernan por consejo de muchos.".
Joseph de Acosta[2]

Existía un método de autogobierno, en que el cacique jugaba un rol conyutural como portavoz, moderador, o tomando decisiones sólo frente a situaciones apremiantes. Esto resultaba especialmente desconcertante para los españoles. España venían saliendo de su propia Guerras de Comuneros, que había finalizado con fuertes ataques oficiales contra toda forma de asambleísmo. Los conquistadores terminaron asimilaban la situación de estas tribus a un permanente caos y negligencia del jefe, por lo que entendieron que los caciques, como individualidades, eran prescindibles.

Pero pese a todo, dentro del sistema de jerarquías coloniales la figura cacique, en sí, era considerada necesaria. Tanto, de hecho, que existen diversos testimonios que aseguran que durante la Colonia la elección de los caciques de los pueblos de indios fue manipulada por hacendados y curas en numerosas ocasiones.

Esta situación ambigua se sumaba a cierto descalabro de las relaciones sociales internas de los grupos indígenas producto del mestizaje, de la catástrofe demográfica y el desarraigo de las personas que eran enviadas a los nuevos centros de explotación (minas y plantaciones). Fruto de este cuadro, en no pocos casos el cacique fue perdiendo ascendiente sobre su comunidad, que comprendía paulatinamente que la autoridad efectiva era detentada en otras instancias.


Así en la encomienda el papel del CACIQUE, era de considerarse ya que entraba de mediador entre el ENCOMENDERO y los INDIOS en el pago de tributo y por lo tanto comienza a desarrollar un cirto poder (ejemonico-socal).

[editar] Otros usos

En algunos países (por ejemplo Argentina) se usa muchas veces figurativa y peyorativamente la palabra "cacique" para aludir a quienes detentan el poder de "redes clientelares" aunque nada tengan que ver con los pueblos originarios de América.

En Chile se utiliza la palabra cacique para referirse al equipo de fútbol Colo-Colo.

Para otros usos de este término, véase caciquismo.

[editar] Véase también

  • Herrera, Antonio de (1934). Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y Tierra Firme del Mar Océano.

Wikcionario

[editar] Notas

  1. Recopilación de Leyes de Indias, libro XV, título 7, ley 5; citado en Gudrun Lenkersdorf; Caciques o concejos:dos concepciones de gobierno, Revista Chiapas, 11, 2001.
  2. Joseph de Acosta, Historia natural y moral de las Indias, 2ª edición de Edmundo O’Gorman, FCE, México, 1985.

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