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Educación

EDUCACIÓN: EL DESPRECIO. El desprecio es una intensa sensación de falta de respeto y aversión. Es similar al odio, pero implica un sentimiento de superioridad. Una persona que tiene desprecio por otra mira a esta con condescendencia. La persona despreciada es considerada indigna. El desprecio puede estar relacionado con sentimientos de indignación y amargura.

Desprecio

De Wikipedia, la enciclopedia libre

El desprecio es una intensa sensación de falta de respeto y aversión. Es similar al odio, pero implica un sentimiento de superioridad. Una persona que tiene desprecio por otra mira a esta con condescendencia. La persona despreciada es considerada indigna. El desprecio puede estar relacionado con sentimientos de indignación y amargura.

El viejo adagio, "la familiaridad engendra desprecio" significa que nos enferman las personas y lugares que vemos a diario. Sin embargo, la familiaridad con frecuencia produce atracción. Esto se documenta en psicología como efecto de la mera exposición. La excepción a este efecto es la de aquellos objetos o personas que producen aversión desde el principio.

Desprecio y matrimonio [editar]

En el libro Blink: El poder de pensar sin pensar el autor Malcolm Gladwell analiza las teorías de John Gottman sobre cómo predecir qué parejas permanecerán casadas. La teoría de Gottman afirma que hay cuatro reacciones emocionales principales que son destructivas para el matrimonio: defensiva, de bloqueo, crítica y el desprecio. De estas cuatro, Gottman considera el desprecio como la reacción más importante. [1]

Referencias [editar]

  1. Gladwell, Malcolm (copyright 2005). Blink. Back Bay Books imprint (Little, Brown and Company), pp. 32-33. ISBN 0-316-01066-9.

EDUCACIÓN: EL RESPETO. Respeto es el reconocimiento de que algo o alguien tiene valor. Se lo puede definir como la base del sustento de la moral y la ética.[1]

Respeto

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Respeto es el reconocimiento de que algo o alguien tiene valor. Se lo puede definir como la base del sustento de la moral y la ética.[1]

El respeto en las relaciones interpersonales comienza en el individuo, en el reconocimiento del mismo como entidad única[2] que necesita que se comprenda al otro.[3] Consiste en saber valorar los intereses y necesidades de otro individuo en una reunión.[4]

Principio de respeto o autonomía de las personas

Este principio se basa en dos teorías ético-morales[5] que dicen textualmente:

  1. El respeto por la autonomía del individuo, que se sustenta esencialmente en el respeto de la capacidad que tienen las personas para su autodeterminación en relación con las determinadas opciones individuales de que disponen.
  2. Protección de los individuos con deficiencias o disminución de su autonomía en el que se plantea y exige que todas aquellas personas que sean vulnerables o dependientes resulten debidamente protegidas contra cualquier intención de daño o abuso por otras partes.

Este principio de autonomía sirvió como base de la bioética desde los aspectos sociopolíticos, legales y morales aunque no para garantizar el respeto de las personas en las transacciones médicas.

El Respeto como virtud Moral

El respeto también puede considerarse como punto medio entre dos extremos vistos por exceso y por defecto.

  1. Por defecto: El miedo, tanto a las personas que le rodean como a objetos o situaciones que afronta el individuo, llevándole a situaciones de imposibilidad a realizar determinados proyectos o metas, tal el caso de los complejos de inferioridad.
  2. Por Exceso: El abuso o desmedida de los límites preestablecidos para un correcto orden y trato de las personas o situaciones de cada individuo, lo que lleva a conflictos con los otros como también la imposición de límites y/o normas a fin de superar la crisis del abuso y restablecer el orden de los derechos de cada individuo.

Referencias

EDUCACIÓN: SER POLÍTAMENTE CORRECTOS. Que no tiene faltas, errores o defectos. incorrecto.

correcto, -ta adj.

1   Que no tiene faltas, errores o defectos. incorrecto.
2   Que es acertado o adecuado. incorrecto.
3   Que está conforme con las normas sociales. incorrecto.
4   Educado, de conducta irreprochable.

Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.


correcto, -ta 

adj. Conforme a las reglas, libre de errores o defectos.
Díc. de la persona cortés, tratable, comedida.

Diccionario Enciclopédica Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.


correcto

adj correcto [ko'ɾekto, -ta]
1 que no tiene errores o defectos
lenguaje correcto
2 que es acorde a ciertas condiciones
Es la respuesta correcta a mi pregunta.
3 que sigue las normas de cortesía
Es muy correcto en su trato.
políticamente correcto
que está de acuerdo con la común consideración de las personas
No es políticamente correcto utilizar expresiones racistas.

Copyright © 2009 K Dictionaries Ltd.

Tesauro
correcto, correcta
adjetivo
(persona) atento, cortés, educado, comedido, respetuoso.

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

Obtenido de http://es.thefreedictionary.com/correcto

 

o

EDUCACIÓN: MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS. ES MEJOR NO JUZGAR. Esta semana me ha llamado poderosamente la atención una frase de la Madre Teresa de Calcuta que dice así: “Juzgar a la gente toma tanto tiempo que no deja espacio para amarla”. En efecto, existe la mala costumbre de juzgar y criticar a las personas sin medir las consecuencias -incluyendo a miembros de la propia familia, y lo peor de todo, es que con esa actitud, no hemos dejado espacio para amarlos. Cuando caemos en ese error, etiquetamos a las personas sin misericordia, hablando mal de ellas como si quisiéramos destruirlas, y no tenemos la menor duda de poner el dedo en la llaga, cuestionando constantemente a sus familiares, cosas que duelen, cosas que lastiman, que son personales y que no se deben de preguntar.

Más Allá de las Palabras / ES MEJOR NO JUZGAR

Por: Jacobo Zarzar Gidi

Esta semana me ha llamado poderosamente la atención una frase de la Madre Teresa de Calcuta que dice así: “Juzgar a la gente toma tanto tiempo que no deja espacio para amarla”. En efecto, existe la mala costumbre de juzgar y criticar a las personas sin medir las consecuencias -incluyendo a miembros de la propia familia, y lo peor de todo, es que con esa actitud, no hemos dejado espacio para amarlos. Cuando caemos en ese error, etiquetamos a las personas sin misericordia, hablando mal de ellas como si quisiéramos destruirlas, y no tenemos la menor duda de poner el dedo en la llaga, cuestionando constantemente a sus familiares, cosas que duelen, cosas que lastiman, que son personales y que no se deben de preguntar.

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En ciertas etapas de la vida nos hace mucha falta tener caridad, y es por eso que seguimos dañando a las personas sin tomar en cuenta nuestros propios defectos. La caridad ensancha el corazón y nos permite ver las cualidades que tiene cada uno de nuestros semejantes en lo individual, para resaltarlas, en lugar de hundirlos con nuestra crítica. Si verdaderamente estamos cerca de Dios, aprenderemos a no emitir juicios demoledores que arruinen el prestigio de las personas.

San Bernardo nos dice que “Aunque vierais algo malo, no juzguéis al instante a vuestro prójimo, sino más bien excusadle en vuestro interior. Excusad la intención, si no podéis excusar la acción. Pensad que lo habrá hecho por ignorancia, o por sorpresa, o por debilidad. Si la cosa es tan clara que no podéis disimularla, aún entonces procurad creerlo así, y decid para vuestros adentros: la tentación habrá sido muy fuerte.”

San José María Escrivá de Balaguer nos dice que “mientras interpretes con mala fe las intenciones ajenas, no tienes derecho a exigir comprensión para ti mismo”.

La persona comprensiva vive amablemente abierta hacia los demás, los mira con simpatía y alcanza las profundidades del corazón encontrando la parte de bondad que existe siempre en todas las personas.

El humilde y bien intencionado, no se escandaliza y respeta a su prójimo, surgiendo con facilidad la disculpa cuando observa los defectos ajenos. De no ser así, las faltas más pequeñas de los demás se ven aumentadas, y se tiende a disminuir y justificar las mayores faltas y errores propios.

La palabra, es un gran don y regalo de Dios al hombre, que nos ha de servir para cantar sus alabanzas y para hacer siempre el bien con ella, nunca el mal, por lo tanto no se deberá utilizar con frivolidad. Nos deberá de servir: para evangelizar al amigo; para consolar al que sufre y sanar sus heridas; para enseñar al que no sabe; para corregir amablemente al que yerra; para fortalecer al débil; para levantar a quien ha caído. Nuestras palabras deberán estar siempre encaminadas a llevar paz y alegría; no deberán de servir para difamar, ni para calumniar, ni para alterar, ni para escandalizar y mucho menos para enlodar a otras personas con el único fin de sentirnos mejor que ellas.

Nuestro Señor Jesucristo demostró una alta consideración de la palabra y de la conversación en Mateo 12, 36: “Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio”. Palabra ociosa es aquella que no aprovecha ni al que la dice ni al que la escucha, y proviene de un interior vacío completamente empobrecido. Las personas que son descontroladas en el hablar y que no se detienen para hacer un daño con la palabra, pueden causar un mal irreversible en aquellos que difamaron.

De esas conversaciones, en las que se pudo hacer el bien y no se hizo, pedirá cuentas el Señor. De la conversación vana y superficial, a la murmuración, al chisme, al enredo, a la susurración o a la calumnia, suele haber un camino muy corto. Es difícil controlar la lengua cuando no existe la presencia de Dios en nosotros. Cuando nos demos cuenta de nuestro error, de inmediato pidámosle perdón al Señor de la Vida y disculpémonos con las personas que tantas veces agraviamos con nuestra palabra mal intencionada.

El Reino de Cristo, al que somos llamados para participar en él y para extenderlo a nuestro alrededor con un apostolado fecundo, se lleva a cabo amando a nuestros semejantes, no criticándolos. Aspiremos a hacer de Cristo un auténtico Rey de todos los corazones practicando siempre y con sinceridad el segundo mandamiento de la ley de Dios.

Los buenos cristianos hacen cada día un examen de conciencia para confrontar la vida que se está llevando, con lo que Dios espera de ellos. Eso les permite pedir perdón y recomenzar de nuevo las veces que sea necesario. Es el amor que le tenemos a Nuestro Señor Jesucristo lo que nos mueve a examinarnos para tratar con delicadeza al que entregó su vida por nosotros. Recuperemos el tiempo perdido pidiendo perdón por ese espacio de nuestra historia en el cual faltó amor hacia los nuestros, porque solamente en esta vida podremos merecer para la otra. Cada día, es un tiempo precioso que Dios nos regala para llenarlo de amor a El y de caridad para los que nos rodean. Pasado este tiempo que es demasiado corto, ya no habrá otro para dejar terminada la misión que el Señor nos haya encomendado a cada uno de nosotros. No es justo que lo malgastemos, ni que arrojemos ese tesoro irresponsablemente por la borda.

Se recomienda rezar en silencio y con sinceridad, para que no encontremos falla en el hombre que cojea o se tropieza en el camino, a menos de que nos hayamos puesto los zapatos que él calza, o que hayamos batallado con su misma carga. Puede haber tachuelas en sus zapatos que duelan, aunque estén ocultas a la vista, pues la carga que él soporta -puesta sobre tu espalda, pudiera causar que tú también te desplomaras.

No seas duro con el hombre que peca, ni lo llegues a agredir con palabras o piedras, a menos de que estés seguro, sí, doblemente seguro, de que no tienes pecados en tu haber. Pues si tú supieras, tal vez, que la voz del tentador te susurrara a ti, tan suave como lo hizo con él cuando se desvió, tal vez te causaría que tú también cayeras.

No desprecies ni te burles del hombre que hoy está caído, a menos de que hayas sentido el mismo golpe que ocasionó su caída, o sentido la vergüenza que únicamente los caídos conocen.

Tú puedes ser fuerte, pero aún así, los golpes que fueron suyos, si te los propinaran a ti, en la exacta y misma forma, en el mismo y preciso momento…tal vez te causarían que tú también te derrumbaras.

jacobozarzar@yahoo.com

EDUCACIÓN: RESPETAR A LA GENTE. Respetar a alguien es tratarlo de acuerdo a su dignidad. Esta dignidad propia requiere de los demás un comportamiento adecuado, de modo que las faltas de respeto voluntarias son una injusticia, por incumplimiento de ese deber. En cambio, donde hay respeto reina un ambiente cordial y amable, propio de la caridad.

1. ¿Qué es respetar? Respetar a alguien es tratarlo de acuerdo a su dignidad. Esta dignidad propia requiere de los demás un comportamiento adecuado, de modo que las faltas de respeto voluntarias son una injusticia, por incumplimiento de ese deber. En cambio, donde hay respeto reina un ambiente cordial y amable, propio de la caridad.

2. Ejemplos de falta de respeto en las relaciones sociales:

  • La difamación y las burlas rebajan la dignidad de las personas, y este trato injusto es una falta de respeto.
  • Los obreros y subordinados son seres humanos. Tratarlos como esclavos es una falta de respeto a su dignidad de personas.
  • En cualquier sociedad (familia, aula, empresa, ciudad...) debe haber autoridades que la dirijan (padres, profesores, jefes, concejales...). Esto exige a hijos, alumnos y subordinados un trato disciplinado y obediente. Las rebeldías son falta de respeto hacia la sociedad.
  • Las faltas de educación voluntarias (desplantes, portazos, etc.) suelen ser ejemplos de falta de respeto pues el trato adecuado a esas personas debía ser otro.

3. Otros ejemplos de falta de respeto:

  • La mujer es una persona humana y es injusto tratarla como un objeto sexual. Esta injusticia es entre otras cosas una falta de respeto.
  • El amor humano posee una gran dignidad que exige un trato delicado. La pornografía es una falta de respeto hacia la humanidad.
  • Los animales y plantas están al servicio del hombre pero poseen de por sí alguna dignidad en cuanto criaturas. El hombre puede usarlos, comerlos y divertirse con ellos, pero dentro de cierto respeto. Sobre esto ver el tema ecologismo.

4. ¿Qué faltas de respeto son más graves? La gravedad de una falta de respeto depende de lo que se realice y de la dignidad que se intenta dañar. Lo peor son los insultos y burlas dirigidos a Dios.

5. ¿Respetar equivale a desinteresarse? No, no. Un gran dogma del egoísmo es afirmar: "yo respeto a los demás; que los demás me respeten". Esto es un falso respeto pues normalmente equivale a decir "allá ellos con sus problemas". El trato adecuado a la dignidad de los demás es interesarse por ellos (sobre todo por su alma), pues además de respetar es preciso amar a todos, deseando activamente su bien.

6. ¿Se debe respetar a todos igual? Cualquier persona posee una dignidad por el hecho de ser persona. Y así todo hombre merece algún respeto, un trato adecuado a su dignidad humana. Este deber básico incluye respetar sus bienes, su vida, su fama, su intimidad,... Sin embargo:

  • Algunas personas merecen un respeto mayor debido a una dignidad superior. Por ejemplo, los padres, los ancianos, las autoridades, etc. El trato entre compañeros es diferente del trato hacia padres y profesores. Con éstos el modo de hablar y escuchar debe ser más respetuoso.
  • También hay personas que por su conducta infrahumana pierden parte de su dignidad y merecen menor respeto. Por ejemplo, los delincuentes pueden ser encarcelados. El respeto no se opone a la justicia.

7. ¿Corregir es una falta de respeto? El respeto no significa dejar a los demás que hagan lo que les venga en gana. Hay cosas que se deben prohibir, y asuntos que se deben corregir. Tanto el respeto como la corrección se apoyan en la caridad que a veces exige corregir. Corregir en exceso o en defecto no es falta de respeto sino de caridad. Se añade la falta de respeto si se corrige con malos modos.

8. ¿El respeto quita confianza y espontaneidad?:

  • El respeto mutuo protege la dignidad de las personas, proporcionando seguridad y confianza. El respeto es distinto del temor.
  • La espontaneidad surge de la costumbre, que origina un modo natural o propio de comportarse. Si uno tiene el hábito de respetar, el respeto le saldrá espontáneo.

9. ¿Exigir un respeto es propio del orgullo? Por orgullo alguien puede pensar que posee una dignidad superior a la que realmente le corresponde. En consecuencia, esta persona algo susceptible exigirá un trato y un respeto excesivos. En cambio, si la dignidad es verdadera, el respeto adecuado es propio de la justicia.

Obtenido de http://www.ideasrapidas.org/respeto.htm

EDUCACIÓN: ACEPTAR LOS DEFECTOS DE LOS DEMÁS. Una de las causas principales de nuestra mala convivencia es el no saber aceptar los defectos de los demás. Con demasiada frecuencia escuchamos frases como ésta: "no puedo convivir con él o ella, porque es un egoísta, un soberbio o ......"

Aceptar los defectos de los demás

Autor: Padre Francisco Macaya

 

 

Una de las causas principales de nuestra mala convivencia es el no saber aceptar los defectos de los demás. Con demasiada frecuencia escuchamos frases como ésta: "no puedo convivir con él o ella, porque es un egoísta, un soberbio o ......"

Y yo me pregunto: ¿no dirá lo mismo aquél de quien dices tiene tal defecto?

La experiencia nos enseña que "no hay nadie sin defectos". Un proverbio latino dice: "El que desee un caballo sin defecto, que marcha a pie".

Efectivamente, todas las personas tenemos una montañita de defectos, los veamos o no los veamos, los perciban quienes nos rodean o no. Por ello, quienes conviven con nosotros tendrán que aceptarnos  así, con esos defectos, si quieren que la convivencia sea posible. Eso sí, cada uno tiene que luchar para irlos eliminando. Una ayuda eficaz para conseguirlo es "la corrección fraterna".

Cuando decimos que hay que aceptar a la gente como la gente es, no queremos decir que uno debe aceptar sus defectos como inevitables y contentarse con el "yo soy así".

Tenemos que empezar por ser sinceros con nosotros mismos, atrevernos a enfrentarnos con el espejo y reconocernos tal cual somos. Tarea nada fácil, porque siempre es difícil reconocer los propios defectos, ya que, normal- mente, los amigos no nos suelen decir por no hacernos sufrir y los enemigos se alegrarán de que esos defectos persistan.

Tenemos que ser tan humildes para reconocer que lo más probable es que nosotros nos corrijamos de algunos defectos, pero difícilmente lograremos arrancarlos totalmente. Por ello, si nos acostumbramos a aceptar a la gente tal y como ella es, con sus fallos y defectos, difícilmente podremos llegar a quererlos e, incluso, convivir con ellos.

Entre las personas, desgraciadamente, suele suceder que muchas vidas de relación tienen tres etapas:

1ª. En ésta el enamoramiento no deja ver los defectos del otro.

2ª. Los defectos comienzan a aparecer y nos preguntamos si no nos habremos equivocado en la elección de nuestra pareja o de nuestro amigo.

3ª. Ya "sólo" se ven esos defectos, multiplicándolos y nosotros nos hacemos incapaces de ver los nuestros.

Por fortuna, no siempre es así: hay personas –no demasiadas- que han aprendido a ver las virtudes de los demás y saben poner entre paréntesis sus defectos. Personas que practican lo que decía un escritor: "Cuando mis amigos son tuertos, yo los miro de perfil".

Yo me pregunto: ¿No será ésta la causa de la mala convivencia entre los hombres: no querer aceptarse mutuamente los defectos de cada uno?

En lugar de dedicarnos a condenar a esos acusados, mejor sería esforzarnos por ayudarles amistosamente a luchar contra esos fallos. O, con otras palabras, practiquemos la "corrección fraterna".

Desde el Antiguo Testamento, nos muestra la Sagrada Escritura cómo Dios se vale frecuentemente de hombres llenos de caridad para advertir a otros de sus defectos. El Libro de Samuel, por ejemplo, nos presenta al profeta Natán, enviado por Dios al rey David para que le hable de los pecados gravísimos que había cometido.

Uno de los mayores bienes que podemos ofrecer a nuestros amigos, es la ayuda de la "corrección fraterna". Esta ayuda debe nacer de la caridad, del amor. Se sufre al recibirla, porque cuesta humillarse. Y también cuesta el hacerla.

La corrección fraterna es evangélica; los primeros cristianos la llevaban a cabo frecuentemente, tal como había establecido el Señor: "Ve y corrígele a solas". San Pablo escribe a los fieles de Tesalónica: "si alguno no obedece a lo que decimos, no le miréis como enemigo, sino corregidle como a hermano".

Entre las excusas que se suelen aducir para no llevarla a cabo o para retrasarla está el miedo a entristecer a quien hemos de hacerle la corrección. Resulta paradójico que el médico no deje de decir al enfermo que, si quiere curarse, debe sufrir una dolorosa operación.

Y sin embargo, los cristianos tenemos muchas veces reparos en decir a quienes convivimos que está en juego la salud espiritual. Por desgracia son muchos los que ven a sus amigos en el pecado o a punto de caer en él y permanecen mudos, y no mueven un dedo para evitarles ese mal.

Nos preguntamos: ¿seremos verdaderos amigos si nos portamos de ese modo, no ejercitando la corrección fraterna?

Por nuestra parte, hemos de recibirla con humildad y silencio, sin excusas, conociendo la mano de Dios en ese buen amigo, que se interesa de verdad por nuestra salud espiritual.

Obtenido de http://www.motivaciones.org/ctoseaceptarlosdefectosdelosdemas.htm

EDUCACIÓN: MOTES Y APODOS. Esta es una lista de los motes de Salmoral que se aplican a familias y a personas individuales. La mayoría se heredan de padres a hijos y por ello, algunos pueden ser muy antiguos. En el pasado eran peyorativos pero hoy son reivindicados con orgullo. Tienen un valor importante como seña de identidad familiar que atribuye todo un conjunto de cualidades a la persona, el de su familia, en un foro de convivencia, el pueblo, en el que todos se conocen.

Motes y apodos

Esta es una lista de los motes de Salmoral que se aplican a familias y a personas individuales. La mayoría se heredan de padres a hijos y por ello, algunos pueden ser muy antiguos. En el pasado eran peyorativos pero hoy son reivindicados con orgullo. Tienen un valor importante como seña de identidad familiar que atribuye todo un conjunto de cualidades a la persona, el de su familia, en un foro de convivencia, el pueblo, en el que todos se conocen.


Portada del Libro de Motes de Luis de Milan. Valencia1535

Los motes figuraban hasta en las direcciones del correo postal. Había personas que coincidían en nombre y apellidos y para evitar errores se ponía su apodo tras sus apellidos.

El origen de los motes derivaba a veces de algún hecho jocoso, refriegas o momentos de ingenio en los descansos de los duros trabajos cotidianos.

La lista no es exhaustiva, faltan muchos motes, si no está el de tu familia y quieres que figure, escríbeme.

A-CCh-GH-MN-QR-Z
Águila
Albercanas
Alconada
Alemanes
Andresique
Angelones
Arruñas
Atacaos
Atilanos
Avelinos
Baltarra
Bichiches
Bique
Boleles
Bolitos
Borleras
Boteros
Cachacarros
Cachiplin
Cadenillas
Cagalutes
Cagarrutas
Calbuche
Californias
Calistos
Caneles
Caneques
Canete
Canico
Cansaito
Capa
Cape
Capitán
Carambiches
Carera
Carrasco
Carrero
Caspirria
Castores
Catalinos
Cauco
Cavilas
Claritos
Cojitos
Colchoneros
Coloraos
Conejina
Conejos
Confiteros
Coronel
Corpolisos
Cuchos
Cueque
Cuchos
Culón
Curinas
Chagina
Chaguetes
Chairo
Chaitos
Chan
Chaniques
Charrines
Charpas
Charra
Charruchos
Chatos
Chavo
Chiches
Chico
Chillones
Chimbito
Chineles
Chorelas
Chorizos
Chovetas
Chovin
Dieguche
Dios
Doroteos
Fanegas
Feos
Finos
Foles
Foritos
Gabachos
Gachina
Galanes
Gallitos
Gallos
Galos
Gatos
Gochas
Gorditos
Gordonchos
Goyitos
Grillos
Herreros
Hojalateros
Horcajos
Hueveros
Husares
Isidricos
Jarinches
Jicareros
Juanazos
Juanchiches
Juanines
Juanotes
Judas
Julianitos
La sardinera
Laita
Leoncio
Macaleto
Macatorros
Machacas
Machacintas
Machote, La
Macoteranos
Maique
Manitas
Manolique
Margaritos
Mariquitas
Marqueses
Marraneros
Mateotes
Maucos
Mellizos
Millones
Míndolos
Mirecha
Mocarra
Molinera
Molletas
Molusco
Monzones
Moreno
Moreto
Moriques
Moros
Morteras
Moruscos
Móstoles
Murgaños
Narrillos
Nudos
Olivas
Pachulos
Pajareros
Pana
Pañalas
Pardillos
Pascuines
Patanes
Pataniques
Patos
Pechitos
Pedra
Pelona
Pequeñin
Perdigochas
Perete
Pericaches
Pericos
Peritas
Pina
Pinchas
Pinchurres
Piñanos
Piquito
Piratas
Pistolas
Pitinos
Pocarropas
Ponderas
Portero
Putitas
Queterajo
Quicaches
Quili Rapa
Ratas
Ratones
Rebojos
Regalados
Retratero
Rey
Riche
Rojomonos
Romo
Roncos
Ropones
Ruanos
Ruperta
Rupos
Rus
Sapos
Sevilla
Sosos
Taguadas
Talaos
Talaverana
Tapieros
Tarines
Tiritas
Tordo
Totos
Trabucos
Tragabuches
Tronera
Tutos
Veleros
Veratas
Vitines
Zancajines
Zancajos
Zapateros
Zarandas
Zorrilla

 

Obtenido de http://salmoral.webcindario.com/motes.htm

EDUCACIÓN: LOS MOTES. Los motes es una tradición muy extendida por todos los pueblos de la zona, se conservan de generación en generación, es como un segundo nombre o el tercer apellido, muchos vecinos no se conocen en el pueblo como no sea por el mote, aquí tenemos una lista de motes de Higuera, se ofrecen como dato anecdótico y curiosidad, en ningún caso con motivo de ofensa personal.

LOS MOTES

Los motes es una tradición muy extendida por todos los pueblos de la zona, se conservan de generación en generación, es como un segundo nombre o el tercer apellido, muchos vecinos no se conocen en el pueblo como no sea por el mote, aquí tenemos una lista de motes de Higuera, se ofrecen como dato anecdótico y curiosidad, en ningún caso con motivo de ofensa personal.

abogao, el
acordeón, el del
alpalgata, la
agüelo, el

antolina

arrumbante
asomá, la
asustao, el
aviones, la de los
babita
baboso, el
balilla, el
bambí
barba
barbi, el
barraca, la
barriguiña
bastones
belmonte
bigote
bocanio
bodega
bola maravillosa, la
bolito
bolo
bonanza
bota, el
botica
botones de fuego
boyo, el
bruna, la
bucheta
bueno, el
bujardo
burranca
cachimana
café
cafelino
calero
calzones
caminero
cana, la
cancilla
candil
canga
cano, el
cantarilla
caño
capea
capona, la
carbonero
carrillo
cartero
cascabela, la
caseta
casetera, la
casquera
cerca, el de la
charquea
charrinque
chiripa
chispa, la
cirila, la
chochita
chochona, la
chova, la
churrero
chusco, el
clariso
coguta
cojo, el
colorao, el
conducho
cornelio
correa, la
cuartel
cuchilla
cura, el
dalton, los
diente rata
don Luis
dormía, la
espartero, el
esquina
fanega
fari
fariña, la
fatiga
filla
flequillo
florio
fontanero
fraga
franceses, los
frasquino
fuerte, el
gacho
gafa
galopanda
garbancita, la
garrote
giñapa
golfo
gorrichi
greña
grifo
guarracana
guasa
guitano
jaca, la
jambre
jarana
jarcintino
jerezano
jerrerito
jonqui
josefote
juanillona, la
judas
larina, la
lati
liebra, la
lagartijo
latero
leyes
lobo, el
lobo la jesa, el
luna
luná, la del
macuto
magarza
magro, el
marchena
martillo electrico
matarana
mato
medallin
mediacajilla
medió, el
mellizo, el
melo, el
menti
mentirola
mercaide
mimosa, la
miollo
moca, la
mochila
moño
mora, la
morcillina
moro, el
morruo
mosquito
motor
muda, la
muelle
muertina, la
naranjito
nea, la
negro, el
noble, el
olivera, la
orejona, la
pabeso
pajarito
paquino
papón, el
pardal
patachula
pataporra
pataslargas
pavo, el
peces
pelón, el
pelo, el
pelota
pepino
peraltas, los
perdigón
perfeta
perra, el
perrachica
peruano, el
pescadilla
pescuezo
peseta
peste
pichi
piconera, la
piconero
pimienta
pincha
pío
piolla
pita
pitoconone
pitusi
popeye
porrina, la
porro
portugues, el
pringao, el
rabona
rapola, la
raspalinde
recobero
regina, la
reina, la
rejamanta
repión
repiquiña
revivo
romperora, la
rulo, el
rubia, el de la
sabia, la
santana
sargentino
sena
serio, el
sevillano, el
sierrina
sillero, el
silleta
sinanda
sin sangre
sordo, el
suero
suizo, el
tabaco
tagarnina
tahona
talalla
taligeño
tapa
tardío, el
tarriño, el
taxista, la
tiendita
tierra
tomate
tomatero
torero, el
toribito
tormenta
tosla
tractorista, el
tres burras, el de las
tres golpes
tripita
tropa
troyo, el
vacila
vagaces
vaquilla, el
vatiscazo
vega, el de la
veneno
verija, la
veroa
vilano
vilarda
vita, la
viuda, la
viviano
zahinera, la
zamora
zorrita, la
zorro, el

Obtenido de http://higueradevargas.iespana.es/motes.htm